martes, mayo 4

Textual Cuatro

(de un amigo cuyo nombre y rostro ya olvidé)


Ayer Jesús
iba por el Parque Forestal.

Lo reconocí pese al pelo corto
y sus canas prematuras.

Fúmate un cigarrillo, le dije.
“No; gracias. Tengo asma”
-dijo-

Le hablé de mis problemas
mirando el pasto con aburrimiento.

Apareció un ángel sobre una moto,
quien nos miró con desprecio.
Aquel con asma
parecía aún estar adorolido
buscó un pañuelo en sus bolsillos
y lo apoyó en su costado.
Avergonzado
yo hice como que no veía.
Ese gesto me daba escalofrío.

Mirando los alrededores, me habló
como si ello fuera La Palabra
“Ni digas que me has visto”

El sol entre los árboles te revela.
La luz entre tus huesos te delata.

- Adiós, le dije –
Regresa alguna vez, recuperado.
“Tú no me reconocerías,”
es lo que me dijo
en el espasmo de su ahogo.

Apenas
hubo posado su pie en el aire
estallaron los aplausos de las hojas.

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