martes, mayo 4

Credo

Creo en la dinámica,
concepto perfecto y armónico.

Reconozco delante del fruto y a solas
que las uñas me crecen en sentido dórico
y que tengo los pulmones infectados de amapolas
pues me salen como tos las plumas
cual disparo de pistola.

Por lo mismo reconozco
que mis dedos desplegados están como domésticas palomas
a pesar del caracol enardecido en cada párpado tapado
y del látigo balazo inevitable de mi luz ardiente
que aletea seducida por el aro férreo de tus besos.

No es cierto que me crea indisoluble en mi candado
Ni menos lúcido en mi lúdica posible
o en mi cazado corazón acorazado
ante las incitaciones púdicas de tu loma venusiana
y tus maromas que ilusionan.

Sigo perfecto
y amoroso
en mis bucólicos dominios y extremadamente cándido
con mis articulaciones de pelele soy tu candoroso.

Persisto incombustible y soporífero
quien a veces querubín y serafín te miente ardiendo
y en otras canta inmóvil llama
con desprecio
por si acaso me omitieras desdeñosa
porque primero
miento
y después también creo
que te quiero.
.
.
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